Vuelvo a lo íntimo, que es desde donde me siento más cómoda hablando. No quiero decir, desde lo autoreferente, digo, desde lo íntimo.
Ayer fui a una cena, esperaba...esperaba que pasaran algunas cosas que no sucedieron, pero daba lo mismo, realmente, uno sabe que no tiene el poder de construir el futuro a su antojo. Lo que no esperaba era que la gente fuera amable, eso lo daba por hecho. Pero no era tan obvio, al parecer.
"Y verás como quieren en Chile al amigo cuando es forastero" dicen. Dicen que dicen. Yo fui, sola, como suelo ir a todas partes, tranquila y contenta. Había gente conocida y más que eso, todos "hermanos de sangre", supuertamente. Yo dudo, realmente, que la sangre pueda hacer una diferencia, dudo que la identificación por defecto sea una ventaja comparativa. No se entiende lo que digo, lo sé, pero es que no quiero ser tan explícita, porque, de verdad, me da vergüenza ajena.
Así que nadie me habló y las conversaciones que yo iniciaba, rebotaban, como si yo fuera invisible. Me sentí rechazada, anulada. No espero una gran tribuna ni encontrar dónde poder hablar de mí. Nada de eso, estaba en una cena, con gente conocida y había que, simplemente, compartir, conversar. Qué falta de amabilidad.
Si un estricto ortodoxo me revisa bien, soy 100% lo que él quisiera, pero, qué cresta importa eso; si no soy despectiva e indiferente con el resto, no sirvo, me anulo. Hay que guerrear y el que no quiere, se pierde.
Y bueno, me perdí. Donde René, obviamente. Allá llega cualquiera y en cualquier estado. Yo iba bien guapa, por eso de la cena...llegué a la cueva en donde se encuentra de todo. A mi lado una pareja, él hablaba de él todo el rato, la niña debe haber estado enojada detrás de esa sonrisa en Marte. En otro lado dos hombres conversaban mirándose bien de frente, poniéndose atención.
Y ahora escucho música de mis raíces, interpretada por gente que no pertenece pero admira el estilo y la cultura, supongo. Me dan ganas de decirle, no se engañen, amigos. Esta colonia de mierda es enteramente discriminadora. Para su felicidad, cumplo con el estándar socioeconómico y fenotípico, pero...no sé, acá es cuando empiezo a dudar de mí. ***Estaba re enojada, si hasta me salieron lágrimas mientras esperaba la micro de vuelta. Me pasé del amor al odio, este es un tema sensible que no sé tratar de buena manera.)))
Y concluyo que el lado A de las comunidades es conservar raíces históricas, culturales, ser un espacio en donde se es, un lugar de pertenencia por defecto y el B es, discriminar, rechazar, anular. ¡Y váyanse a la chucha!


me gustó esa distinción que haces entre lo autoreferente y lo íntimo.... vaya cómo me sirve también.... infinitas veces tengo la feroz sensación de ser una autoreferente tremenda (en el blog).... y la verdad, es pura intimidad .... mujer será una por casualidad????
cariños
y rico leerte.... nos vemos
Cecilia
Le preguntaba a mi tía cómo lo hace la gente pobre de la colonia acá en Chile. El asunto ni siquiera baja de Plaza Italia, sino de Escuela Militar para arriba. Mi tía vive en ñuñoa y es discriminada. Y bueno, supongo que a veces uno "aprende"que las cosas tienen que ser de cierta manera.
Con respecto a ser invisible. Creo que me he sentido así mil veces... y es incómodo, mucho más que eso aún, profundamente doloroso. Pero lo es cada vez menos, porque ya no me importa. Lo principal es sentirse cómodo consimo mismo, no esperar nada de afuera y... duele que no nos pesquen, pero creo que no es en verdad nuestro problema o necesariamente porque tengamos uno.
besos
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Su / http://zenchile.blogspot.com
Yo siempre cuidaré de mi comunidad. Cuidaré de ella porque ella me cuida y me da una pertenencia. Las raíces no las corta la gente que hace sentir mal a los demás y las personas no son peores ni mejores por pertencer a una comunidad. La comunidad no da "la salvación" a nadie, son las personas que la conforman y éstas pueden ser pésimas en un momento determinado. El que se siente discriminado, puede encontrar otra forma de entrar, a menos que quiera ser parte del jet set colonial y para eso se necesitan atributos más holliwoodenses. Si bien estamos todos solos, nacemos y morimos solos y no es para nada indispensable regirse por las normas de la comunidad. Es ahora mi decisión pertenecer.