Vengo de la casa de mis papás, compartí con ellos, mis hermanos y sus mujeres. Un pensamiento fugaz: soy una o tres, pero conmigo la mesa queda impar. Está muy bien, tenía ganas de llegar y escribir y probar el Reason y el Nuendo un rato, si no mañana. Escucho Cat Power. Decidí retraerme este fin de semana.
Esto, a propósito de algo que pasó en la pega, que me ocurrió a mí y que, a pesar de lo desagradable, me ha dejado una gran lección. Justo a tiempo, además.
Digamos que la periodista histérica, no yo, jaja, sino la de la gran empresa esa que todos conocemos, me hizo ver que el que tiene el mejor puesto, acusa y ningunea al que se le atravesó, tal vez con razón aunque de igual modo injustificable, bueno, ese tiene las armas y el otro si no calla muere. Sí, debo aprender a callar, no indignamente, sí como huevona, polight, como dijo mi jefa en un buen consejo. Callar porque conviene. Esto ya lo debía aprehender, me hubiera salvado de varias, no andar de heroína por la vida, porque no conviene, mejor es encontrar otra salida.
Pero la lección que subyace es otra. Puedo señalar los errores prácticos que cometí, identificar ínfulas de superioridad de weonas locas que no entienden que sendo amables no es necesario decir la palabra "por favor", se entiende que, además, es trabajo, no un favor. Puedo reforzar la necesidad de modelar mi manera de hablar que puede parecer tosca. Sin embargo, esto y más lo veo sólo si me detengo, observo dónde estoy y busco de nuevo el centro. Ese es el mensaje. Me hubiera ahorrado tantas chuchadas en la vida, podría generar menos odiosidad en la gente, si no me fuera del centro a las polaridades del carácter. Del centro se contempla, se comprende, se evalúa, se actúa, con mayor inteligencia.
Del centro podría decir sin espantar. No quiero espantar, pasar por friki. No quiero perder esas oportunidades, por unh exceso de honestidad, de autenticidad mal entendida.
Cometí errores a nivel de relaciones interpersonales laborales. Ay que suena serio esto. Pero sí, y a nivel social también. Vuelve a tu centro, maneja desde ahí el buque. Ya los cagazos están hechos, las consecuencias, no sé, no creo, tampoco es para tanto. Pero la lección, espero haberla aprendido. No se sabrá hasta que esté en una situación similar o ante un problema que resolver. Es decir, en cualquier muy próximo momento. Bien, así pongo en práctica la lección altirito.

Yo también soy impar en la mesa =)
Y hace poco también lei una esneñanza de lo que dices... Si uno "calla" o mejor, deja pasar, no aviva el fuego. Cuando alguien te provoca, te busca, te critica, etc... uno puede decir o decirse... bueno, eso era todo?, terminaste?...que bueno. (aunque sea interiormente) y ya chao. pasó, listo. No me quedo con la rabia. Es difícil.. pero lo estoy practicando también. Sobretodo con algunos que me exasperan en el dojo... arg
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